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Doblan las campanas

Volvía del establo con un cubo de leche para hervir. Tenía que preparar el queso para esa noche si quería poder ofrecerle algo que llevarse a la boca a su padre enfermo. Algo en el suelo, delante de la puerta, llamó su atención. Una carta para ella sin remitente. La abrió con curiosidad pero la expresión de su cara cambió de golpe. Palideció y su mirada se perdió en el vacio durante unos segundos. Una frase, sólo había una frase escrita en ese papel. Un papel en forma de carta que en realidad recayó sobre ella como una sentencia. Cuando reaccionó y fue consciente de lo que eso significaba sólo pudo correr. El barro de los caminos le ensuciaba el bajo del vestido y la lluvia convertía sus andrajos en losas. No podía permitirse perder un segundo, se arremangó el vestido por la cintura, dejando a la vista sus enaguas. Una señorita educada como ella, aunque de clase baja, no enseñaría sus intimidades de esa manera, pero la ocasión lo requería. Corría con todas sus fuerzas, le faltaba el a...

Sagas y trilogías

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Hay una cosa que es evidente, desde siempre han existido y existirán. Pero llevo una temporada dándole vueltas y hoy ha sido el colmo… Me explico. Siempre han existido sagas y trilogías literarias, véase Tolkien, Stephen King o J.K.Rowling. La cuestión es que últimamente (quizá sea cosa mía) no veo otra cosa en las estanterías de novedades que no sean libros con continuación. Reconozco que nunca me he leído una saga completa, no por nada en concreto, sino porque no se ha dado el caso. En un principio no tenía nada en contra de ellos hasta hará cosa de unos meses. Paseando por la librería vi un libro juvenil que tenía buena pinta, se trata de Cathy’s Book de Stewart/Weisman/Brigg . Una chica ve un extraño comportamiento en su novio y empieza a investigar. El libro de tapa dura se presenta con una especie de bolsillo donde tú mismo puedes observar las pruebas recogidas y sacar tus conclusiones. En definitiva, un libro bastante atrayente a simple vista. Me lo regalaron y me puse a leer...

Kimmidoll

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Cuando hablé sobre las Dulcelinas dejé claro que sigo siendo una niña y que me encantan las chorraditas varias. Hoy voy a hablaros sobre otro tipo de muñecas. Las Kimmidolls. Las vi por primera vez en una librería de aquí del norte de Francia inmensa, estilo Fnac pero mejor aún, desde mi punto de vista. Aquel día me enamoré por completo de ellas pero entre una cosa u otra no he tenido ninguna en mi poder hasta hace unos días que me regalaron dos. Durante este tiempo de “espera” me dediqué a investigar un poquito. Las Kimmidoll son unas muñecas ideadas para colecciones y regalos inspiradas en las muñecas japonesas Kokeshi. En el antiguo Japón, los ebanistas diseñaban y creaban este tipo de muñecas para ofrecerlas en señal de amor y amistad. Partiendo de esta premisa, Kimmidoll ha dado a cada muñeca un nombre y un valor. A los mencionados amor y amistad, se unen otros como risa, inteligencia, felicidad, amabilidad, alegría, etc. Gracias a su dulce carita y sus apetecibl...

Harry Potter, el fin de un ciclo.

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Aún sigo esperando que me llegue la carta para ir a Hogwarts... Esta semana se estrena el final de un ciclo, la última parte de las aventuras de Harry Potter. Aquí en Francia los estrenos son los miercoles así que sin pensarlo dos veces ayer fuimos al cine para ver la segunda parte de Las reliquias de la muerte . Aunque fuimos a la última sesión de la noche, la cola para entrar a la sala era alucinante, cosa lógica y de esperar si los cines no ofrecen sesiones numeradas. Tras batallar un poco y soportar empujones y pisotones conseguimos hacernos con unas buenas butacas para disfrutar del evento tan esperado. Y por fin el momento tan deseado... No daré detalles de la película, ya que en muchos países no la han estrenado aún, sólo diré que a mí me gustó muchísimo y que supera con creces la primera parte, cosa no muy difícil viendo lo sosa y lenta que es. Yo personalmente, salí del cine satisfecha, pero volvía a tener de nuevo ese sabor agr...

Mary Higgins Clark, firma de libros

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Siento vergüenza al decirlo, pero no tengo porqué esconder nada, delitos peores se han cometido: lo reconozco, lectora de misterio, suspense y novela negra, y no había leído aún a la archiconocida Mary Higgins Clark. Cada semana (por no decir cada día) me pongo al día de las novedades literarias que se dan lugar por la zona y así fue como hace unos dos meses vi que la librería más importante de la ciudad traía a la gran escritora junto a su hija (Carol Higgins Clark, también escritora) para una firma de libros aprovechando la presentación de su última novela.                             Tríptico de la librería informando del evento  Así pues, me las arreglé para tener en mi biblioteca algunos títulos suyos (¡gracias mama por el regalo!), y sólo puedo decir una cosa: soy tonta por no haberla leído antes y agradezco la cadena de acontecimientos que me han hecho llegar a ella. La primera obra que he leído...

Roles

Ahí está otra vez, mirándome fijamente. ¿Por qué lo debe hacer? ¿Me está acosando? Me escondo tras la cortina para evitar el contacto directo, pero sé que sabe que estoy en casa. Él en cambio no se esconde, con la ventana abierta de par en par observándolo todo. ¿Acaso no tiene una vida? Casi siempre que miro ahí está él. Su ventana da a la parte trasera, así que el otro día hice cálculos y supuse cual era el número de su casa. Pasé por delante pero no vi nada raro, nada fuera de lo común, tan solo que no había nombre en el buzón. Y otra vez lo encuentro mirando… Como entre ventana y ventana debe haber unos cincuenta metros no alcanzo a ver qué es lo que hace. Intrigado aporreo la puerta de varios vecinos. Por fin uno de ellos, el hombre mayor del segundo tiene lo que busco. Vuelvo a casa y me pongo a mirarle con los prismáticos para descubrir que en realidad está sentado frente a un ordenador. De vez en cuando mira hacia aquí de reojo, pero parece tener cara de susto, ¿o es indiferen...

Pereza

Lo admito, he sucumbido a la pereza. Pero, ¿quién no lo ha hecho alguna vez? A la mayoría de personas nos ha pasado por lo menos una vez en la vida. Promesas para año nuevo, proyectos antes de verano, dietas y ejercicios, dejar de fumar… Estás un día tan tranquilo sentado en el sofá reflexionando sobre a saber qué tontería y de repente se te enciende la bombillita con otra tontería aún peor: “pues me voy a aficionar a los puzles, mañana me compro uno de mil piezas”. Sigues dándole vueltas a lo que a tu parecer es una idea genial. “Ya era hora que hiciera alguna actividad lúdica de culto, además, luego lo enmarcaré y lo colgaré en la pared”. Te levantas del sofá, enciendes el ordenador y tecleas en el buscador: puzles. Empiezas a ver fotos alucinantes de puzles inmensos y tu ilusión empieza a crecer: “quien sabe, a lo mejor algún día hasta bato un récord”. Como es domingo e internet no te puede ofrecer más, te pones a pensar dónde colgarás el cuadro. Haces un cálculo de cuanto puede m...